Saltar al contenido

Primavera 2026 en nuestras viñas

Primavera 2026

La primavera de 2026 en Villafranca del Bierzo ha sido, desde el punto de vista vitícola, una campaña muy interesante y desafiante para los viticultores.

Comenzamos la primavera 2026 con un punto de partida excepcional: un invierno extraordinariamente húmedo. El invierno 2025-2026 estuvo marcado por una sucesión de borrascas muy persistentes. AEMET calificó enero de 2026 como el mes más lluvioso del último cuarto de siglo en España, con precipitaciones muy superiores a la media en amplias zonas del noroeste peninsular.

Para una comarca donde los veranos pueden ser relativamente secos, comenzar la campaña con tanta agua almacenada constituye una ventaja importante.

Evolución térmica de la primavera

Desde el punto de vista térmico, la primavera no fue extremadamente cálida. Comparándola con los últimos diez o quince años, podría describirse como:

marzo ligeramente más fresco de lo habitual;
abril muy variable, alternando episodios templados con entradas frías y pocas precipitaciones;
mayo próximo a la media. Aunque empezó con una semana muy fría, se sucedieron algunos episodios extraordinariamente cálidos;
junio claramente favorable para el crecimiento vegetativo.

En conjunto, las temperaturas medias parecen situarse próximas o ligeramente por encima de la climatología de referencia, pero muy lejos de los excesos registrados en algunas primaveras recientes (como 2022).

Brotación y heladas tardías en la primavera 2026

En Villafranca del Bierzo la brotación sucedió ligeramente adelantada respecto a años precedentes. Pero este adelanto se vio acelerado por un desarrollo inicial muy vigoroso a consecuencia de la gran acumulación de reservas en la planta.

Sin embargo, ese adelanto relativo dejó los brotes expuestos al principal riesgo de la campaña: las heladas tardías. Durante abril se registraron varias noches muy frías en las que se alcanzaron temperaturas ligeramente inferiores a 0°C.

Aunque nuestros viñedos en Villafranca disfrutan de un microclima relativamente benigno y muy ventilado, sí que detectamos algunos efectos por helada en nuestro icónico viñedo de Villegas, en Valtuille de Abajo; efectos como quemado parcial de brotes jóvenes más cercanos al suelo, y pérdida de algunos racimos primarios.

Lluvias y estado sanitario

Si bien es cierto que no podemos quejarnos de las precipitaciones que hemos recibido durante todo el ciclo, la primavera ha sido especialmente cambiante y no muy lluviosa. Las lluvias en abril estuvieron muy bien repartidas y no fueron tan intensas como habitualmente. El mes de mayo sí que comenzó con intensas jornadas de lluvia, pero la bajada de temperaturas propició que no se dieran las condiciones para el desarrollo virulento de hongos como el mildiu.

En época de tormentas, se sucedieron algunas de moderada intensidad que nos pusieron en alerta respecto a las posibilidades de infección por black-rot y mildiu. Hemos detectado algunos focos de infección al final del ciclo antes del cierre del racimo. Han sido focos razonablemente controlados que surgen como consecuencia de la agricultura orgánica que implementamos en la que no utilizamos fitosanitarios sistémicos.

Aceleración hasta el envero

La abundante disponibilidad de agua y las temperaturas moderadas favorecieron un desarrollo vegetativo muy activo durante mayo y junio. Así, el inicio del envero y maduración ha comenzado con más de una semana de adelanto frente a la media. Una curiosidad es que muchos viticultores del Bierzo están comentándome que este año el viñedo presenta un aspecto muy «atlántico»: vegetación abundante, racimos bien formados y un vigor elevado. La presencia de gran cantidad de hojas ha favorecido la actividad de la planta, y la aceleración hasta el envero.

El desarrollo fenológico no depende únicamente de la temperatura media de la primavera, sino de la acumulación de grados-día, de la disponibilidad de agua y del estado fisiológico de la planta. También hay que considerar un aspecto interesante: el envero puede adelantarse aunque la vendimia no lo haga en la misma proporción. En la Mencía esto ocurre con cierta frecuencia. En ocasiones, puedes observar un inicio de coloración unos días antes de lo habitual y, sin embargo, una maduración de azúcares y, sobre todo, una maduración fenólica que avance más lentamente gracias a las noches frescas de agosto.

Lo que queda por venir

Los últimos días de junio y la primera semana de julio hemos padecido una importante ola de calor extremo. Ya hemos detectado cierto estrés en la planta, con una caída de hojas basales temprana, y ligeros síntomas de decoloración en algunas de sus abundantes hojas.

Pero ya estamos hablando del verano recién empezado, y eso tendrá que ser objeto de un posterior análisis. Estamos ante un año desafiante en muchos aspectos. Será vital mantenerse alerta, la observación y seguimiento de la maduración serán claves en este atípico año. Acertar el momento de vendimia siempre es un reto para las personas a cargo de la elaboración, una decisión que marcará de manera drástica la personalidad de los vinos de esta añada.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *