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Un Verano Prematuro

Una primavera inexistente

Una primavera inexistente que comenzó con fuertes heladas y se estableció y culminó con tintes de verano.

Hemos vivido una primavera inexistente. Si bien comentamos hace unos meses que habíamos vivido un invierno atípico que se había adelantado al mes de noviembre. También afirmamos ahora que el verano se adelantó en este año de manera acelerada. Así propiamente dicha la primavera, climatológicamente hablando, podemos decir que este 2022, ha durado tan solo un mes.

Inicio con Heladas y gran Amplitud Térmica.

Al principio de la primavera padecimos cuatro días consecutivos de fuertes heladas con temperaturas rondando los -4ºC. Se generaron algunos daños y frenaron un poco el inicio del crecimiento del pámpano. Pocas precipitaciones marcaron posteriormente el mes de abril, que junto con temperaturas templadas marcaron esta sucinta y leve primavera.

Pero ya a finales de abril comenzaron a llegar consecutivas olas de calor intenso con importantes diferencias entre las temperaturas de la noche y el día. Este fenómeno se denomina amplitud térmica y se debió a la presencia de un fuerte anticiclón que provocó días de gran estabilidad. Sin embargo, como las noches todavía seguían siendo largas, una masa de aire frío provocó que las temperaturas cayeran en picado.

¿Primavera o Verano?

A mediados de abril tuvimos un típico veranillo de primavera, que vino para quedarse. Olas de calor intenso se reprodujeron a finales de abril, pero también en torno al 10 de mayo, de nuevo en torno al 20 de mayo, para alcanzar máximas de 33ºC el 27 de mayo de 2022.

El mes de junio fue igualmente cálido con temperaturas muy altas y algunas tormentas que dejaron unas tímidas precipitaciones.

La Naturaleza parecía confundida y además del intenso calor, no nos acompañaron las habituales lluvias primaverales; todo esto unido a la escasez de lluvias del invierno, nos ofreció todos los elementos para que podamos empezar a considerar la añada como seca y cálida.

La tradicional canícula del mes de julio ha sido mucho más larga e intensa lo que ha provocado finalmente el agotamiento de la planta, que ya prácticamente parece haber agotado sus reservas.

LA Futura Vendimia es una incógnita.

Así pues, si bien el año nos ofreció un invierno atípico, podemos culminar que la primavera fue prácticamente inexistente y el verano se presenta largo, intenso y seco.

El calor y la preocupación ante la falta de precipitaciones se han desbordado al sucederse diferentes episodios de fuerte calor con intensos vientos que avivaron los temibles incendios que asolaron alguno de los parajes más bellos de nuestro amado Bierzo.

Pero el agricultor está acostumbrado a la incertidumbre y en una corta conversación con un sabio labrador de Valtuille se nos ha encendido una luz de esperanza.

«Es un año flojo, pero vendrán lluvias a mediados de agosto, la planta recuperará tono y la uva culminará la maduración, ofreciéndonos el bendecido jugo que milagrosamente se convertirá en el nuevo vino.»

Anónimo

Ojalá la sabiduría de este paisano atine en su pronóstico, y nuevamente la vendimia despierte la ilusión de ver nacer un próspero vino.

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