Una Vendimia pasada por Agua

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Elaboraciones

El año 2021 nos trajo un ciclo un poco más retrasado que las añadas precedentes. Tuvimos intensas heladas el mes de enero, y también nieve. Todo parecía indicarnos que la vendimia comenzaría después de la festividad de la Virgen de la Encina. Pero dos fuertes olas de calor a finales de agosto hicieron que la maduración se precipitara. Además los dos últimos días de agosto padecimos fuertísimas precipitaciones, se aventuraba una vendimia pasada por agua.

Así afrontamos el inicio de nuestra vendimia el 3 de septiembre de 2021. Comenzamos con las viñas de nuestro paraje Villegas, como solemos hacer en otros años. La maduración alcohólica aparentemente no había alcanzado su plenitud, pero nosotros encontramos que la uva ya se encontraba en un perfecto estado.

El minifundismo presente en el viñedo de Bierzo, la gran diversidad de suelos, altitudes, orientaciones y condiciones micro-climáticas propician una gran diferencia de maduración entre nuestros diferentes parcelas. Algunas abundantes lluvias han interrumpido nuestra vendimia. Así seguimos en Villafranca, Valtuille, de nuevo Villafranca. Cotelo, Requeixada, Fuente de San Lázaro, de nuevo Villegas. Tratamos de vendimiar en el momento óptimo en cada una de las parcelas. Hemos desarrollado una vendimia acompasada con la Naturaleza.

Valoraciones de la cosecha.

Llevamos deseando durante años una maduración tan proporcionada como la de este año. Pese al calor de la última quincena de agosto, las lluvias de los últimos días permitieron concluir adecuadamente la maduración. En las últimas diez añadas hemos tenido constantes problemas con el exceso de grado, en este año hemos recogido la uva con graduaciones alcohólicas probables moderadas, en torno a los 13%. Una delicia para que la mencía desarrolle su máxima expresión.

Algunos pensaban que no había suficiente color, que la maduración fenólica no había concluido. Nosotros decidimos empezar porque la planta ya presentaba síntomas de madurez. Los vinos resultantes están mostrándose muy vivos y con buenas capas.

Una vendimia pasada por agua que además de provocar interrupciones, ha propiciado que el rendimiento haya aumentado sensiblemente. Las lluvias han conllevado un aumento en el peso de los racimos. A más peso, más vino; algo que necesitamos si la calidad responde como así ha sido. Pero estas lluvias también han complicado la vendimia en algunas parcelas apareciendo la temida Botritis. Nos sentimos afortunados por trabajar unas viñas ubicadas en parajes privilegiados. No hemos padecido las consecuencias de este terrible hongo.

Hemos disfrutado de una vendimia de las de antes. Los vinos se están ya mostrando terriblemente finos, quizás algo delicados, con taninos muy alargados y algo ligeros en boca; vinos fluidos y ágiles, pero no exentos de profundidad y textura.

Una vendimia pasada por agua

Un final de nervios para el eterno aprendizaje.

Recalcamos de nuevo el concepto de vendimia pasada por agua en especial a raíz de las nuevas precipitaciones los días 13 y 14 de septiembre. Pese a que las graduaciones no eran muy elevadas, la uva ya se encontraba muy delicada, con la piel muy blanda tras más de cuarenta días desde su envero. Teníamos riesgo de perder calidad.

Mención especial en este punto a los parajes de Fuente de San Lázaro (Villafranca del Bierzo) y Verdella (Cabarcos) que han soportado perfectamente las lluvias y han aguantado hasta los últimos días de septiembre con las uvas en perfecto estado para ser vendimiadas. Ser paciente en esta añada va a tener su recompensa.

Una nueva vendimia, cargada de nervios como todas, que nos ha hecho reflexionar y aprender. El viñedo y el vino entendidos como un conjunto. A menudo mientras recogíamos los racimos de la presente añada, ya hemos estado pensando en la cercana poda. Y es que sin duda el vino comienza a tejerse en la viña, y en las elaboraciones no pretendemos nada más que respetar la identidad de la añada. Una añada 2021 que nos está gustando mucho, y en la que seguro se marcarán especialmente la calidad de las viñas. Creemos que será una gran añada para vinos de alta gama, muy finos y elegantes. Quizás no tan atractiva para vinos de más corto recorrido. El tiempo nos dejará ver la progresión de los mismo.

Elaboraciones de mínima intervención.

La interpretación de la uva en esta nueva añada para Demencia ha seguido las pautas habituales. Aún así hemos enfatizado en el concepto de mínima intervención. Hemos tratado de tocar lo mínimo la materia prima. No hemos estrujado la misma en su recepción, y la hemos introducido muy entera a través de una cinta elevadora en cada uno de nuestros depósitos. Hemos querido cuidar al máximo la integridad del fruto. Desde luego no hemos utilizado nuestros pies para pisotear, patear y estrujar el mosto y la uva. Buscamos sutileza, fruta y amabilidad; no queremos efectos fotográficos ni escenas pintorescas.

Desde el punto de vista de las maceraciones, apenas hemos tenido los vinos con sus pieles cerca de 10 días, descubando tempranamente el vino resultante. No hemos querido potenciar grandes extracciones ni ningún tipo de exceso aromático. Una vendimia pasada por agua en la que hemos echado muchas horas en bodega. Esos días lluviosos mimamos a nuestros depósitos más aún si cabe que otras añadas. Hemos acompañado con música estos trabajos.

Ya tenemos algunos de nuestros parajes reposando en barrica. Hemos metido únicamente el vino voluntario, el vino yema. El vino prensa lo tenemos aparte y nos está resultando especialmente amable y aterciopelado en esta añada. A partir de ahora serán los vinos los que nos marquen el rumbo. Más o menos crianza, más o menos trasiegos, fermentaciones malolácticas espontáneas… nos marcará un sinfín de desvíos y pasos que esperamos nos lleven a una exitosa meta.

Gran Añada de blancos.

Por último evaluamos el gran potencial que hemos detectado en esta añada para nuestros vinos blancos de godello. Buenas maduraciones, y la ya habitual calidad de sus parámetros químicos nos hacen pensar en una añada muy potente. En este caso sí que realizamos un leve estrujado a la entrada y una maceración con pieles de 24 horas.

Sin desfangar, prensamos el mosto y elaboramos sin adicción de levaduras comerciales nuestros vinos blancos en líquido. Resultante de todo esto disponemos de vinos muy limpios, con marcado carácter floral, algo tímidos y con un fondo mineral muy sugerente.

Tenemos previsto acabar con nuestra vendimia el próximo 30 de septiembre, una vendimia pasada por agua. Quizás estemos entusiasmados ante el nacimiento de un nuevo vino. Quizás nuestras palabras sean desproporcionadas y exhultantes; pero sin lugar a dudas ha llegado el momento de sentirnos satisfechos y felices por sacar adelante una añada muy difícil de interpretar. Una añada que ha resultado un reto muy apasionante y con la que hemos disfrutado mucho… ¡¡y esperamos hacer disfrutar a nuestros dementes en el futuro!!

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