Cuajado y cierre de racimo.

el fruto se encuentra cuajado

Terminada la delicada etapa de floración en que la planta dedica sus esfuerzos en la polinización para una potencial fructificación del racimo, ahora el fruto se encuentra cuajado desencadenándose su progresivo crecimiento.

En este momento, el fruto se encuentra cuajado. El cuajado sucede cuando la flor va tornando en uva. Sin embargo, no todas las flores cambiarán sus vestiduras por ropaje frutal, de modo que, tras el cuajado, las flores no polinizadas desaparecen.

El concepto de corrimiento es definido como el accidente en el que un número importante de pequeños granos de uva fecundados, dejan de crecer y se desprenden del racimillo recién formado. Se produce la abscisión por la hidrólisis de pectinas de las paredes celulares de pedicelo y formándose una línea de separación, que determina la caída del grano de uva.

El concepto de millerandage está definido por posibles defectos de conformación floral, como estambres de poca vitalidad o aparato femenino rudimentario, así como alimentación deficiente del racimillo en esta etapa. Puede determinar el aborto de la flor, la ausencia de fecundación o la producción de granos de uva de pequeño tamaño e inmaduros.

Una tasa de cuajado normal se encuentra comprendida entre 60% y 80%. Este año hemos tenido unas condiciones favorables para el cuajado con temperaturas cercanas a los veinte grados , reducidas precipitaciones con días ventosos. Aunque la última semana, el descenso de temperaturas ha ralentizado el proceso. Las uvas surgen muy verdes ya que están saturadas de clorofila. A partir de este momento, el fruto se encuentra cuajado y toda la planta empieza a ponerse al servicio del mismo que irá creciendo.

Periodo herbáceo.

Desde el punto de vista técnico alcanzamos el estado fenológico K: baya tamaño guisante. Comenzamos el periodo de crecimiento herbáceo de la baya y de sensibilidad a ataques criptogámicos. Lo alcanzamos con más de 10 días de adelanto con un ciclo normal, aunque ya no sabemos si esto se va a convertir en un ciclo normal.

El desarrollo de la baya atraviesa distintas fases. En la primera, la piel verde de la baya dispone de clorofila y su tamaño aumenta notablemente por multiplicación celular (de 200.000 a 600.000) y por un aumento del volumen de estas células. Se denomina periodo herbáceo.

El crecimiento de los granos de uva está motivado en primera instancia por la presencia de hormonas de crecimiento: auxinas, citoquininas y giberelinas. Más tarde, el crecimiento se provoca por la acumulación de sustancias procedentes de otras partes de la planta donde se sintetizan o acumulan.

Los granos de uva aumentan de tamaño, debido a la multiplicación celular de los tejidos del ovario. Estos granos de uva se comportan como un órgano verde más de la planta, realizando la fotosíntesis gracias a la clorofila contenida en el epicarpio, así como también realiza funciones de respiración a través de sus estomas.

Época de nervios.

Pero esta intensa actividad alrededor del racimo no está libre de riesgos y enfermedades. En nuestro amado Bierzo es el mildiu, en cualquiera de sus formas, una de las enfermedades más frecuentes y peligrosas en esta etapa. Puede atacar a todos los órganos verdes de la viña, pudiendo perderse una importante parte de la producción. En nuestra comarca se trata de una plaga endémica que nos ataca todos los años, y con la que estamos acostumbrados a convivir.

Nuestros esfuerzos están orientados a prevenir un propagación mediante el empleo de tratamientos ecológicos y prácticas culturales adecuadas. Exponemos aquí algunos ejemplos:

– Poda abierta y equilibrada que favorezca la aireación.
– Poda en verde y deshoje.
– Aclareo de hojas infectadas si las hubiere.
– Evitar el exceso de abono nitrogenado.

Los tratamientos que empleamos son con productos de contacto, basados fundamentalmente en el cobre en sus diferentes formas. Pero también utilizamos estimulantes naturales como extractos de cola de caballo o extractos de algas, que favorecen el fortalecimiento de la planta para resistir a los ataques del hongo.

Las primaveras son de gran nerviosismo. Vivimos mirando al cielo, y de hoy para mañana podemos perder el trabajo de un año (o incluso de más). La helada del año 2017 fue un ejemplo, pero tanto las viñas como los viticultores estamos empezando ahora a recuperarnos de semejante varapalo.

También recordamos con tristeza como en nuestra primera añada trabajando viñedos en Soria en 2010, una intensa granizada dio al traste con la totalidad de la vendimia de Taruguín. Y es que parece que la viticultura puede ser considerada deporte de riesgo.

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