Demencia: Embotellado de la Añada 2018

Cuando hablamos de vinos de guarda

Cuando hablamos de vinos de guarda con mínima intervención, hablar de las añadas se convierte en una obligación. En todo caso, en vinos auténticos, las consideraciones relacionadas con la añada se hacer absolutamente imprescindibles para comprenderlos.

La añada 2018 en el Bierzo estuvo marcada por una primavera y un inicio de verano enormemente lluviosos, y por un verano muy corto y bastante fresco. Las plantas se recuperaron de la histórica helada de 2017, la producción fue equilibrada aportándonos vinos de contenido volumen alcohólico.

La añada 2018 ha sido considerada como una de las mejores y más frescas añadas en el Bierzo; quizás la más fina de los últimos 15 años. Desde el punto de vista vitícola, representó gran dificultad debido a que los meses de junio y julio nos trajeron lluvias torrenciales y fueron enormemente cálidos; un clima casi tropical.
Los vinos alcanzaron una maduración fenólica en plazo, sin disponer de una elevada maduración alcohólica. Vinos finos, afrutados, y sin gran estructura. Una añada que permite expresar a los vinos la máxima personalidad de variedad Mencía.

Embotellados de nuestro Demencia.

Y si estas consideraciones respecto a la añada son imponentes en todos los vinos, cuando hablamos de nuestros vinos de guarda – Demencia – y enlazando con nuestro estilo que está íntimamente unido al viñedo viejo, el valor de la añada se convierte en algo de radical valor. Cuando hablamos de vinos de guarda, conocer la añada es un concepto enriquecedor.

Ahora acometemos el embotellado de nuestro Demencia 2018, y descubrimos todos los valores que intuíamos como propios de la añada. Hablar de frescura se queda corto, carácter atlántico es algo más de lo que el vino nos ofrece. Complejidad, equilibrio, profundidad y sensibilidad. Probar el Demencia 2018 es algo parecido a sucumbir a los placeres de la carne. Hierro y seda a partes iguales, porque el vino es frío y cálido a la vez. Si su roce tocara nuestra piel, ésta se erizaría como la de una gallina; pero al tocar las papilas de nuestra lengua, éstas parecen encenderse eléctricamente para conectar directamente con los sensores cerebrales que despiertan ciertas pasiones olvidadas.

Sí, y todo esto recién embotellado… ¿qué puede pasar cuando el paso de los meses hagan que este pura sangre acompase su paso en el horizonte? Sin duda se trata de un motivo más para continuar nuestra lucha en estos momentos tan inciertos e inhumanos. Insensibles ansiosos nunca lo entenderán.

Mimos en viña, cuidadosa elaboración, veinte meses de crianza en barrica y depósito nos parece un buen inicio a la larga vida que a este vino vaticinamos, y que sin duda nos proporcionará momentos de alegría, comunión y buenos deseos. Larga vida a Demencia.

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