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Los rigores del verano

Los rigores del verano se hacen casi insoportables, calor asfixiante, sequía y días largos con muchas horas de sol. Estas semanas parecen una tortura difícil de aguantar. Pero hay un puñado de plantas que resisten inquebrantables amarradas al suelo que las vio crecer.

Tratamos de vigilar nuestras viñas con mimo y respeto. La agricultura orgánica que implementamos conlleva ciertos riesgos. No realizamos tratamientos agresivos, y los hongos y las enfermedades que éstos provocan están a la orden. No queremos un ambiente intervenido ni artificial, creemos en la biodiversidad y convivimos con las plagas.

Este año nos hemos visto obligados a disfrutar de la viña más que nunca. Nos alejaron de nuestras labores comerciales, sociales y personales, y nos hemos volcado en nuestro viñedo. El verano ha comenzado muy cálido y seco en Bierzo, y las condiciones nos parecían adecuadas para una sanidad natural en el viñedo, sin requerir mucha intervención. No obstante, siempre es nuestro deseo pisar nuestro viñedo con frecuencia.

En nuestras últimas visitas a las viñas (vídeo) hemos comprobado que existe una importante presencia de oídio en el viñedo berciano. Se trata de un hongo (Uncinula necator) que se desarrolla sobre las hojas, brotes y los racimos, que produce clásicas manchas harinosas blancas. Los daños más importantes son los causados a los racimos de uvas.

Requiere humedad para desarrollarse aunque no es necesaria la presencia de lluvia. Se desarrolla en primavera y verano. El polvillo blanco puede cubrir hojas, racimos o ramas y provocar deformaciones, abarquillamiento en hojas y rajado de uvas. Si el ataque es intenso, las hojas se deforman. En los brotes y sarmientos aparecen manchas difusas de color verde oscuro, que pasan por distintos colores hasta llegar al negruzco al endurecerse el brote.

El ciclo del hongo Uncinula necator comienza al inicio de la primavera, cuando se alcanzan temperaturas superiores a los 15º C. Entonces comienza a desarrollarse el micelio. Cuando el micelio alcanza la madurez, se disemina a través del viento, hasta llegar a cualquier órgano de la vid, y desarrollar el polvo blanquecino grisáceo.

Nuestra postura.

En España, este año hemos vivido situaciones insólitas. En Bierzo, estamos acostumbrados a convivir con mildiu y black-rot, hongos que permanecen endémicos en nuestros viñedos. Sin embargo, las condiciones para el oídio suelen ser más localizadas y ocasionales. Al parecer en este 2020, otras zonas que no estaban acostumbradas a plagas como el mildiu (Rioja o Ribera del Duero) se han visto muy afectados por éstos. Sin embargo el oídio no está apareciendo con la misma intensidad.

Los rigores del verano están haciendo su efecto sobre los hongos pero nosotros hemos detectado algún importante brote de oídio, aunque no hayamos actuado hasta la fecha. Estos días hemos decidido realizar una intensa poda en verde con ligero deshojado de las hojas basales. De esta manera el sol y el viento propiciarán que el hongo no se desarrolle.

Como ya nos encontramos en envero, no queremos utilizar tratamientos basado en el azufre que pueden ofrecernos problemas en fermentaciones y aromas en ocasiones indeseables en los vinos. Por esto vamos a aplicar un tratamiento aceptado en agricultura ecológica, considerado como abono foliar y que limpia los efectos del hongo.

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