Rojo y Negro

Chateau Chalon

Rojo y Negro parecen antagónicos pero son colores que ambientan la imagen corporativa de nuestro marca. También es un espléndido libro en el que Stendhal, disecciona los diferentes estratos sociales en tiempos convulsos, después de la Revolución, Bonaparte y la Restauración.

Acontecimiento histórico sin duda el sucedido el 14 de julio de 1.789, provocó la efímera instauración de un nuevo orden que pronto resultó fallido. En todo caso revolvió toda la sociedad francesa y sirvió de base para el futuro.

En la novela, Stendhal además de destacar por su agudo análisis de la psicología de sus personajes, refleja con brillantez los patentes complejos entre clases. Su héroe, Julián Sorel, asciende en la escala social valorándose su valía y sagacidad, olvidando su origen plebeyo. Hijo de un viejo aserrador del Franco Condado en las estribaciones del Jura, es un joven seminarista modelo de las ambiciones y frustraciones de la época.

La Aristocracia del Vino Francés.

Cuando tenemos la fortuna de visitar Francia observamos también que existe una especie de aristocracia vinícola en cuya cúspide se encuentran Burdeos y Borgoña, y por supuesto Champagne. Pero nos sorprende al visitar una vinoteca en Lyon la casi nula presencia de los vinos del Jura.

El Jura es en realidad una pequeña cadena montañosa situada al norte de los Alpes y que separa los ríos Ródano y Rhin. Pero también es una región vitivinícola con apenas 2.000 hectáreas de viñedo que se ha hecho increíblemente popular en los últimos años.

Es mundialmente famosa por la elaboración de Vin Jaune, que es un vino elaborado con la variedad Savagnin que, recogida de forma tardía, se vinifica para posteriormente envejecer durante seis años en barricas de roble bajo velo de flor. El pueblo más representativo de los vinos amarillos es Château-Chalon, pero en todo el Jura elaboran vinos de este tipo.

Las Nuevas Tendencias.

Pero no solo Vin Jaune se bebe en el Jura, muy al contrario quedamos sorprendidos por la grandísima variedad de vinos que la región alberga pese a ser tan pequeña.

La capital vinícola del Jura podría ser Arbois, aunque tampoco tiene un espíritu muy capitalino, ni burgués; se trata de un bello pueblo regado por el río Cuisance, cuenta con una casa-museo donde Louis Pasteur desarrolló buena parte de sus investigaciones sobre las fermentaciones en el vino. Muy cerca nos encontramos una pintoresca aldea denominada Montigny-les-Arsures, que presume de ser la capital del Trousseau.

Y es que si hablamos del Jura tenemos que hablar de variedades autóctonas:
– Tintas: Poulsard y Trosseau.
– Blancas: Savagnin.
Pero también se elaboran muchos vinos con variedades más internacionales como Chardonnay y Pinot Noir.

Zonas con mención geográfica.

Pese al escaso número de hectáreas dedicadas al viñedo, la región es muy alargada y dispone de diferentes menciones geográficas que aquí resumimos someramente:
Arbois, cuenta con 800 hectáreas y es la zona de más producción.
L’Etoile, la gran cuna de los vinos blancos de Savignin.
Château-Chalon, mundialmente conocido por sus vins jaunes.
Côtes de Jura, el resto de poblaciones aunque no por esto de peor calidad.

No queremos profundizar en otras elaboraciones de la zona que, como vemos, es muy diversa. El Macvin, el Crémant o el Vin de Paille son elaboraciones populares también en el Jura, pero que a nosotros nos merecen menor atención.

Tradición y Modernidad.

Como hemos dicho antes, en los últimos años los vinos de la zona han conocido una creciente estimación. Conversando con elaboradores de la región detectamos que se muestran muy preocupados por el calentamiento global. Las maduraciones están variando y las características de la uva también, provocándose una pérdida de acidez y en consecuencia de la capacidad de envejecimiento de la que se enorgullecen en el Jura.

Paradójicamente parece ser que esto ha provocado que los vinos resulten más amables para paladares menos experimentados, y por ello estén disfrutando de esta popularidad, en especial en grandes urbes como París.

Y es que el jurasiano vive en una Francia de otro tiempo. Elaboran vinos viejos y con capacidad de guarda, no buscan la inmediatez ni los sabores fáciles. Viviendo a la sombra de Borgoña, siente ciertos complejos respecto a la región vecina, como bien nos retrata Stendhal en los tiempos de Julián Sorel. Recordamos la anécdota que vivimos al llegar a Montigny-les-Arsures, donde un humilde agricultor se quejaba enojado porque un empresario borgoñón estaba removiendo con gran maquinaria una montaña al lado de su casa.

Pero sin duda lo que nos resultó más paradójico es que mientras que el jurasiano cree que ahora está haciendo peores vinos derivados de veranos muy cálidos, el parisino descubre una zona y la populariza entronizando a alguno de sus vinos como elaboraciones de auténtico culto.

Rojo y Negro nos parece Francia. Conocer el Jura nos hace pensar en una Francia Vaciada. Una Francia que califica al parisino como Bobó (bourgeois bohème), clasificación informal que describe a un grupo social ascendente caracterizado por su pertenencia funcional al capitalismo (empresarios y empleados de grandes compañías) junto con sus valores asociales pseudo-bohemios y hippies.

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