Ha dejado de sufrir

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Ha dejado de sufrir la bella y alegre pollina, juguetona e inquieta adornaba los prados de Valdoneje con sus brincos y cabriolas.

Toño es un hombre trabajador y alegre asentado en Valtuille de Abajo. Con puntualidad y energía atiende una pequeña granja de animales. Por las noches los animales duermen protegidos en el establo. Cuando el día se asienta, ejerce de pastor guiando a vacas, terneras, perros y jumentos hacia los prados de Valdoneje.

Valtuille de Abajo es un pequeño pueblo reconocido por la pasión con la que sus habitantes viven el mundo del vino. Conservan las viñas de anteriores generaciones. Respetan y ponen en valor el minifundismo instaurado en la comarca. El cultivo de la vid cubre la práctica totalidad de su superficie, pero el criterio de la experiencia dibuja algunas otras zonas que se emplean para diferentes usos agrarios: huertas, frutales, algo de cereal y prados.

El paraje de Valdoneje se encuentra en las estribaciones del pueblo. Es un ejemplo de perfecta ordenación del territorio. En las zonas más altas y con mejores orientaciones encontramos numerosas parcelas con viñedo. La densidad de plantación y disposición de las plantas es perfecta para que las uvas de la variedad Mencía consigan una perfecta maduración. Pero también hay una zona que recoge el agua de las montañas, y que la experiencia de las gentes en Valtuille ha decidido utilizar como prado. Allí es donde pacen los animales.

El Suelo Importa

Nuevas generaciones.

Valtuille es un pueblo con dinamismo y actividad social. El relevo generacional en el viñedo está garantizado, pues los jóvenes de la aldea están iniciando una serie de proyectos muy atractivos. También en los prados es necesario un relevo generacional.

Una de las burras quedó preñada hace unos meses. Hace quince días, durante el parto, la pollina sufrió complicaciones y la cría nació muerta. Como consecuencia de este parto, sufrió intensos daños que la dejaron lastimada. Tras dos semanas de sufrimiento, la burra ha dejado de sufrir.

Cuenta la tradición que por Navidad, en un modesto establo, una vaca y una burra acompañan a una humilde familia, dándoles calor y compañía. Hoy sabemos que nuestra querida burrita ha abandonado Valtuille para formar parte de este conocido cuadro. Cuando en estos días veamos esta representación, nos acordaremos de ella y de sus alegres juegos en los prados.

¡¡Feliz Navidad!!

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